Algunas de las grandes obras neogóticas de Barcelona

Algunas de las grandes obras neogóticas de Barcelona

La Ciudad de Barcelona está llena de historia. Ya en artículos anteriores nos hemos adentrado en este tema y pudimos conocer cómo se inició allí la arquitectura neogótica que abunda en sus calles. Queremos que hoy conozcas algunas de esas obras que han sido restauradas en Barcelona. Recordemos que uno de los principales protagonistas de estas grandiosas obras es el reconocido artista Gaudí.

Primera obra: Torre Bellesguard

La verdad es que Gaudía, antes de llegar a esta Torre, ya había experimentado con algunas otras obras en diferentes partes de España, no solo fue dentro de Barcelona. Algunas de esas otras obras fueron en el Palacio Episcopal de Astorga o la Casa Botines de León. Una de estas grandes obras es la llamada Torre Bellesguard. Se puede decir que esta es una de las principales obras propiamente dichas de este estilo arquitectónico. Fue creada durante el período medieval de 1900-1909. Esta Torre en el siglo XIV-XV había sido nada más y nada menos que la residencia de verano del Rey de Aragón Martí I´Humá. Esto fue parte de la inspiración de Gaudí. Pues hizo un diseño de edificio de planta cuadrada simulando una especie de fortaleza. Para todo ese estilo tan perfecto aplicó varios materiales que podían conseguirse en el mismo ambiente. Por ejemplo, la piedra pizarrosa con el cuál logró hacer que se fundiera el edificio con todo el ambiente natural a su alrededor.

Torre Bellesguard

Este edificio tiene muchos aspectos importantes como que sus cuatro vértices están todos en los sentidos cardinales. Otro detalle importante, es que este edificio tiene un espectacular mirador y una torre almenada, la cual es mucho más alta que el resto del edificio. Por lo que puede verse por encima de él en forma de cono, la cual en la punta tiene una bandera catalana y una hermosa corona real. Esto en honor a toda la historia de su pasado, de allí también emana una cruz.

Segunda obra: Colegio Teresiano de Ganduxer

Fueron muchas las obras que pudo realizar, gracias a que él siempre se movía entre un círculo importante de personas, donde estaban incluidos los más ilustres de esos tiempos. De esta manera, logró hacer grandes trabajos como lo fue una de sus primeras obras, la del Colegio de las Teresianas de Barcelona. En un principio, San Enric d’Ossó, quien fue el fundador de la Compañía de Santa teresa de Jesús. Había ordenado hacer la construcción de este gran proyecto a Joan Baptista Pons i Trabal, pero de alguna forma, gracias a su gran fama como muy buen arquitecto, el proyecto terminó fue en manos de Gaudí. El proyecto consistía en construir una especie de gran complejo que tuviera en el mismo espacio un colegio, un internado y un convento, la cual sigue siendo su mismo papel hoy en día.

Colegio Teresiano de Ganduxer

El proyecto contaba con muy poco dinero disponible para realizar la obra. Por lo que Gaudí optó por buscar materiales que fueran muy económicos como la piedra y el ladrillo. Además, que, para la finalidad que iba a tener la obra, era perfecto, porque la orden quería que se viera el reflejo en la misma arquitectura del voto de pobreza de las religiosas.

Gaudí jamás renunció a dejar su propio sello

A pesar de esta situación económica para realizar esta gran obra, Gaudí no quiso ni se resignó a renunciar a crear sus grandes decoraciones con los materiales por lo que era muy reconocido. Todo ello lo hizo con el propio ladrillo y piedra con lo que se construyó el edificio. Aseguró a los dueños de la obra, que su dedicación a los detalles decorativos no iba a influir en un incremento al costo. A pesar de ello, se dice que, tras muchas constantes presiones de Enric para que no hiciera tantas decoraciones que pudieran influir en el costo, la respuesta de Gaudí fue: “Cada cuál a lo suyo, mosén Enric: yo a hacer casas, usted a hacer misas”. La verdad, es que esta obra nos permite ver la gran voluntad y ética del arquitecto Gaudí de hacer siempre todo al con el mejor empeño en que luzca bien y siempre dejar su sello donde estaba.

Algunos de los detalles especiales que quiso hacer Gaudí en esta obra, son, la gran columna asimétrica en el primer piso del edificio, la cual tiene 26 pilares a un lado y unos 25 del otro, con esto quiso representar la imperfección y falta de simetría que tiene la naturaleza. También un pilar que no tiene ningún adorno, el cuál para él simboliza a Dios, de este mismo pilar, emana una escalera que tiene unos 14 peldaños que llega y muere en una pared, lo que simboliza también que más allá de Dios no hay nada.

Luz Marina

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